El otro Mundial de Brasil

grandebrasildesigualComo ya se ha hablado bastante de  “La Roja”, y se habla de Neymar, de Messi y compañía, toca hacerlo un poco del otro Mundial de Brasil 2014, que estos días vive su desenlace.

Un campeonato del mundo que llegó rodeado de  polémica. Miles de brasileños han protestado en las calles contra lo que entienden como un despilfarro de fondos públicos mientras las necesidades del país en materia social y educativa son acuciantes. Brasil es una potencia mundial, la séptima economía del mundo, sin embargo también es un gigante en desigualdad. Según Manos Unidas, uno de cada cinco habitantes (en total, 40 millones de personas) vive en la pobreza. El 20% de la población más rica goza de una renta media 22 veces mayor que el 20% más pobre; el 10% más rico de la población aglutina el 44,5% de los ingresos totales del país, mientras que el 10% más pobre sólo tiene el 1,1% del total.

Ante la realidad que reflejan estos datos, no es de extrañar el rechazo de una parte importante de la población hacia el festín económico y mediático que supone un evento global de esta magnitud, que además no tiene reparos en exhibir  las difíciles condiciones de vida de los más desfavorecidos  dentro del opulento escenario. Ni siquiera las apelaciones al sentimiento patriótico de un pueblo eminentemente futbolero como es el brasilero han servido para contrarrestar la indignación de sus gentes, que en muchos casos  no están para juegos.

Tener a las mejores selecciones del mundo durante un mes en su territorio  le ha costado al país 10.000 millones de euros. Éste es el Mundial más caro de la historia, más que el de Sudáfrica y Alemania juntos. Los costes han duplicado las previsiones y en cada una de las obras realizadas,  bastantes de ellas prescindibles,  el tufo a corrupción es considerable. Un hedor que también envuelve a los dirigentes de la FIFA ,en cada uno de sus viajes a lo largo y ancho del mundo. El organismo rector del fútbol a escala planetaria es, para muchos, el gran ganador en esta competición que en 2022 se celebrará en Qatar.

Cuando se organizan estos magnos eventos, sus responsables se defienden de las voces críticas que denuncian el despilfarro de dinero  público esgrimiendo el retorno económico que  tendrá para el país. Sin embargo, Inspiraction denuncia que Brasil dejará de ingresar entre 179 y 386 millones de euros, depende de las fuentes, por las exenciones fiscales que la FIFA ha conseguido para las multinacionales que patrocinan el Mundial, una de las condiciones que impone  al anfitrión el controvertido organismo, que según la ONG ya ha obtenido 1380 millones de dólares de beneficios. Unos patrocinadores, marcas multinacionales de sobra conocidas, que probablemente estén perdiendo en reputación lo que obtienen de impacto publicitario con su apoyo a la FIFA.

En definitiva, puede que el domingo día 13 en un Maracaná abarrotado y cientos de millones pendientes de la televisión en los cinco continentes,  lo que verdaderamente esté en juego no sea quien es el ganador.

 

 

 

 

 

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