6 aspectos a considerar si quieres vivir en una casa saludable

Ya hemos comentado en este blog que los edificios están en el origen de algunas patologías que afectan a nuestra salud.  Cada vez más voces se alzan contra la contaminación en las ciudades, como es lógico. Pero no tenemos en cuenta que donde más expuestos estamos es en espacios interiores, donde pasamos, según la Organización Mundial de la Salud,  entre el 80 y el 90% de nuestra vida.
Sin embargo, a la hora de elegir nuestra vivienda, los aspectos relacionados con la salud son comparativamente residuales respecto a la ubicación, precio, tamaño o distribución. 

Según los expertos, existen diversos factores que determinan si una casa es o no saludable. Entre ellos los siguientes:

Calidad del aire interior:  Es necesario que en la vivienda haya unos niveles adecuados de temperatura, humedad y aire fresco. Conviene, por tanto, renovar el aire de manera constante. Se desaconseja utilizar artículos de decoración e incluso productos de limpieza que contengan sustancias tóxicas. El uso adecuado de humidificadores si el ambiente en casa es muy seco , así como de plantas que purifiquen el aire interior puede ser recomendable.

Materiales de construcción: Aquí hay pocas dudas. Los mejores materiales para conseguir una casa saludable son los naturales o ecológicos, que permitan a la vivienda “respirar” y  regular la humedad.  Nos referimos a los utilizados en su construcción (aislantes, pintura, suelos, revestimientos… ) y también a los que componen el mobiliario y la decoración, que no han de haber sido elaborados con materiales que contengan o emitan sustancias químicas perjudiciales para la salud

Contaminación electromagnética: Y no estamos hablando solo de los teléfonos móviles. Hay que disminuir en lo posible la exposición a los campos eletromagnéticos, cada vez más numerosos debido al desarrollo de la tecnología.  Desconectar los electrodomésticos que no utilizamos o realizar  instalaciones eléctricas biocompatibles en la vivienda (como el apantallamiento de cables) son algunas de las medidas a tomar para hacer frente a los riesgos de las ondas electromagnéticas.

Radiaciones naturalesSon las radiaciones que emanan de la tierra, que  provocan variaciones en el campo magnético y eléctrico de nuestro entorno, y que, según diversos estudios, pueden perjudicar la salud. Las originan las alteraciones geofísicas (corrientes de aguas subterráneas o fallas geológicas), redes geomagnéticas (líneas Hartmann y Curry) . Para evitar las radiaciones naturales lo mejor es hacer un estudio geobiológico que también detectará el  gas radón que puede emanar desde el subsuelo de la vivienda.  Si la casa ya está construida, la exposición a radiaciones naturales se puede reducir con una adecuada ubicación de la cama, el sofá o la mesa del ordenador (u otros lugares donde pasemos mucho tiempo).

Ruido:  Siempre molesto, nuestro hogar debería estar aislado del ruido, que entre otros, afecta a nuestro descanso y perjudica nuestra calidad de vida.  Las principales causas de la  contaminación acústica están relacionadas con actividades humanas como el transporte, la construcción de edificios y obras públicas, o la producción industrial. En una casa saludable se utilizan materiales que aislen completamente del temido ruido, lo que evitará efectos negativos sobre nuestra salud auditiva, física y mental.

Iluminación natural: El sol es una fuente de vida  para el ser humano. No solo porque nos aporta vitamina D sino también porque su presencia y ausencia afecta a nuestro estado de ánimo. Por eso a la hora de elegir una vivienda se debe considerar cuanto nos va a dejar gozar de la luz del día. En cuanto a la luz artificial, hay que adaptar su intensidad a nuestras necesidades (trabajo, ocio, descanso…) y utilizar solo aquellas que cuenten con un espectro solar completo.

 

Imagen: Michelle Meiklejohn/ FreeDigitalPhotos.net

 

 

 

 

 

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