La construcción sostenible llegó para quedarse, ¿y qué hay del precio?

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Si para algo sirven las crisis económicas es para adoptar nuevas pautas de comportamiento y desarrollar modelos más beneficiosos para el conjunto de la sociedad, que no se hubieran planteado con el viento a favor. Como dijo el dramaturgo alemán Bertolt Brecht, “la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”.

Los “alumbramientos”  se están produciendo en múltiples ámbitos. En el de la edificación, la decadencia del modelo especulativo ha ido dejando paso o a otro más racional, que contempla el impacto ambiental tanto en los recursos naturales empleados en la construcción como los necesarios para su funcionamiento a lo largo de la vida útil del edificio. Parece claro que en este campo, “lo nuevo”, según la máxima de Brecht, sería la construcción sostenible.

La construcción sostenible realiza un enfoque a largo plazo desde una triple perspectiva ambiental, social y económica.  No solo evalúa el ciclo de vida de un edificio, desde su diseño y construcción, pasando por los materiales utilizados, las necesidades de recursos energéticos para su funcionamiento,  hasta su posterior demolición, sino que, además, persigue objetivos relacionados con el confort y la salud de sus usuarios.

Este patrón será cada vez más frecuente si nos atenemos a las directrices que marca Europa o al consenso global respecto a los retos que plantea el cambio climático ratificado recientemente en la Cumbre de París.

Diversos informes evidencian esta tendencia hacia la sostenibilidad. Según el World Green Building Council, la edificación sostenible se duplicará en dos años, impulsada sobre todo por los países emergentes. Otro estudio revela que los edificios comerciales con certificación de sostenibilidad crecieron en Europa un 64% respecto a 2013,  al albur de las políticas de RSC de las empresas. En ambos casos, los datos se refieren a edificios certificados, es decir bajo la supervisión y aprobación de una tercera parte según unos estándares definidos.

Pero, ¿la construcción sostenible resulta más cara que la tradicional?

Los profesionales del sector afirman que construir verde y con calidad no necesariamente ha de ser más caro.  Coinciden en que puede suponer un pequeño desembolso mayor inicial, pero se amortiza en un periodo breve de tiempo, mediante la reducción del consumo de energía para calefacción o refrigeración así como los gastos de mantenimiento. A largo plazo, sin duda, resulta más barato. Es importante considerar también que, debido a estos atributos de ahorro energético y confort, su valor como activo inmobiliario será más atractivo con el paso del tiempo en relación a los que no los poseen. Por no hablar de otros aspectos que no tienen precio, como los beneficios para la salud y la calidad de vida.

Es difícil determinar cuánto eleva el precio construir un edificio sostenible, pues depende de muchas variables (ubicación, calidades estándar o de lujo, equipamientos, etc).  Desde BREEAM España, señalan que obtener unas calificaciones muy altas bajo su estándar – de origen británico y uno de los más reconocidos a nivel internacional- puede suponer unos costes adicionales de un 2%,  y establecen el retorno de la inversión en un plazo de entre dos y cinco años, por medio del ahorro en consumos energéticos y de agua. Este leve sobrecoste se reduce cuánto más grande sea el edificio. También si el enfoque de sostenibilidad se realiza desde las primeras fases del proyecto.

Desde Green Building Council España señalan que “las estimaciones suelen estar entre un 10 y un 15%, aunque todo depende de la calificación LEED que busques y, sobre todo, de las estrategias que implementes. A veces soluciones domóticas, por ejemplo, ayudan a conseguir un certificado LEED, pero no son las que mayor sostenibilidad aportan y son más costosas que otro tipo de medidas” explica Dolores Huerta, secretario técnico.

Por su parte, Marcel Gómez, consultor ambiental especializado en eficiencia energética y análisis de ciclo de vida, incide en que “una construcción sostenible con un nivel adecuado de calidad no tiene por qué ser más cara. Por ejemplo, limitar la demanda energética, que es la variable que más peso tiene a la hora de medir la sostenibilidad de un edificio a lo largo de su vida útil,  tiene que ver sobre todo con construir bien o mal, no con el precio“.

Precisamente en la eficiencia energética -combinada con un alto nivel de confort- se centra el estándar de origen alemán Passivhaus.  Acorde a sus exigentes requisitos en este campo, al que añaden el uso de materiales naturales ecológicos,  trabajan  empresas constructoras como House Habitat y 100x100madera. “Podemos decir que nuestro modelo de construcción es un 10% más caro, pero alcanzamos la certificación A, mientras que la tradicional consigue una D o una C en el mejor de los casos, por lo que en unos siete años se amortiza esa mayor inversión inicial“, explica Pere Linares, de House Habitat. Desde 100x100madera, Ander Echebarría,  añade que “el aumento de precio no está relacionado tanto con la sostenibilidad como con el sistema constructivo y la calidad de los materiales utilizados. En nuestro caso, que combinamos consumo de energía casi nulo con el empleo de materiales ecológicos y naturales, el precio sí es más elevado que en construcción tradicional. Pero puedes tener una vivienda sostenible sin que suponga un sobrecoste“.

En definitiva, la sostenibilidad es una tendencia clara en el sector de la construcción. Un modelo que ha llegado para quedarse. Y no parece que edificar con criterios social, ambiental y económicamente sostenibles repercuta de forma sensible en el precio, máxime teniendo en cuenta que ese posible mayor gasto inicial se recupera en pocos años.

Por Miguel VegaResponsablemente Comunicación

 

 

 

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4 pensamientos en “La construcción sostenible llegó para quedarse, ¿y qué hay del precio?

  1. Excelente artículo. La bioconstrucción “bien hecha” resulta más económica y sobretodo “más rentable” que la construcción tradicional, además de ofrecer muchas ventajas sobre la salud de los moradores.

  2. Nuevas formas de construcción ganan mayores espacios cada día. Es gratificante ver el interés que despierta esta nueva concepción de viviendas y edificaciones sustentables. Además, cada dia toma mayor fuerza el diseño y construcción de inmuebles de uso mixto, coworking y cohousing. Excelente nota, saludos!

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