El sector de la construcción pendiente de la definición del estándar EECN

ID-10070608 (1)Según una directiva de la Unión Europea publicada en 2010, sobre eficiencia energética de los edificios, en 2020 toda nueva construcción deberá tener un consumo de energía casi nulo (EECN). Establece además que después del 31 de diciembre de 2018, también lo tengan los edificios nuevos de las administraciones públicas.

Dicha directiva (2010/31 ) define un EECN como “aquel edificio que tenga un nivel de eficiencia energética muy alto. Además, la cantidad casi nula o muy baja de energía que requiera debería cubrirse, en muy amplia medida, por energía procedente de fuentes renovables, producida in situ o en el entorno“. Señala, además, que cada país deberá concretar su estándar de ECCN, adaptándolo a sus características y normativas particulares,  así como realizar un plan nacional para promover este tipo de edificios. Algo que han hecho 15 países hasta el momento. Los otros 9, entre ellos España   -cuya competencia corresponde al Ministerio de Fomento- se encuentran en la fase preparatoria.

Los agentes involucrados -arquitectos, constructores, fabricantes de materiales, etc- se encuentran expectantes ante una norma decisiva en el modo en que el que se va a edificar los próximos años. Los profesionales del sector dan por hecho sin embargo que el ECCN equivaldrá a un edificio con certificado “A” de eficiencia energética, según la modificación realizada en 2013 del Documento Básico de Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación (CTE).

Para hacernos una idea de la importancia que conllevará la transposición de la directiva europea a nuestro ordenamiento y de lo diferente que va a ser por ley construir en adelante en comparación con lo que se ha venido haciendo en el pasado, resaltar que solo el  0,5% de los edificios certificados en nuestro país dispone de calificación “A” en el certificado energético. De la escala de siete letras en que se divide, la más habitual es la E, con más de la mitad. Dicho examen mide el nivel de emisiones de CO2 debido a su demanda de energía para obtener unas condiciones de confort térmico y lumínico en comparación con las dimensiones del edificio, teniendo en cuenta aspectos como la calefacción, el agua caliente sanitaria, la  refrigeración, la ventilación y la iluminación. Si éste se encuentra entre la “élite” que emite menos de 6,8 kg de C02/m2 al año, conseguirá la máxima nota. Si supera los 70,9 recibirá  la peor (la G).

Por tanto, la adaptación de la 2010/31/UE va a obligar a construir de una manera más racional y respetuosa con el medio ambiente, que no suponga un despilfarro en energía para climatizar los edificios  y disminuya la contaminación procedente de los mismos, causantes hoy de más del 40% de las emisiones de CO2 a la atmósfera.

 

 

 

 

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Primera passivhaus de Madrid: construir bien es noticia

100x100madera telemadrid passivhausUna vivienda unifamiliar situada en Guadalix de la Sierra se ha convertido en la primera construcción que recibe el certificado passivhaus en la comunidad de Madrid. El Passivhaus Institut de Alemania concede este distintivo a  las construcciones que cumplen con una serie de exigentes resultados relacionados con la eficiencia energética, que aseguran un alto nivel de confort interior, tanto en invierno como en verano, con un consumo de energía muy bajo.

Para ello es necesario dotar al edificio de un gran aislamiento para paredes exteriores y cubiertas, eliminar los puentes térmicos, alcanzar unos excelentes valores de estanqueidad de la envolvente, disponer de ventilación mecánica con recuperación de calor, así como utilizar ventanas y puertas de altas prestaciones.placa certificado passivhaus

La casa es obra y propiedad de la empresa 100x10madera,  a quien sirve para mostrar a las personas interesadas este tipo de construcciones que reducen sustancialmente la factura de energía en el hogar, y que puedan percibir in situ las sensaciones de habitar en una de ellas así como comprobar sus calidades. En el caso de la vivienda de Guadalix, cuya estructura es de madera de pino finlandés de Kuusamo Log Houses y donde todos los materiales utilizados son ecológicos, el gasto medio registrado en climatización en el último año para obtener una temperatura confort no supera a los 20 euros al mes. Lo que sorprende aún más si tenemos en cuenta que los datos abarcan tanto el frío invierno de la sierra madrileña como el verano más caluroso  que se recuerda.

Con nuestra colaboración, la innovadora vivienda ha conseguido atraer la atención de grandes medios de comunicación, como El País, El Mundo o Telemadrid. Sin duda una buena noticia que esta forma de construcción más respetuosa con el medio ambiente tenga cada vez mayor difusión y logre llegar a un público más amplio.

Rehabilitación energética: social y mediomabientalmente necesaria

Si en el post anterior hablamos de los beneficios de elegir una vivienda de consumo casi nulo, en esta ocasión abordamos otra vertiente de la construcción relacionada con la sostenibilidad medioambiental: la rehabilitación energética de edificios. Algo muy necesario desde el punto de vista medioambiental y social si tenemos en cuenta lo siguiente:

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) calcula que España cuenta con 25 millones de viviendas, dos millones de las cuales presentan un mal estado de conservación. rehabilitación energética edificios

El 90% de los edificios son anteriores a la aplicación del Código Técnico de Edificación (2006), marco normativo que estableció unas exigencias básicas de calidad en los edificios relacionados con el ahorro energético entre otros aspectos, y por tanto requieren ser rehabilitadas. Es más, el 60% de las viviendas en España se levantaron sin ninguna normativa sobre eficiencia energética (son anteriores a la norma NBE-CT 79). Tan solo el 5% de ellas cumple con las especificaciones del CTE, lo que significa que el resto han quedado obsoletas respecto a los actuales parámetros.

El CENER estima que el 80% de los hogares españoles necesita rehabilitación energética para mejorar su aislamiento y sus sistemas de calefacción.

Esto conlleva que sea necesario un gran consumo de energía en el hogar, para mantenerlo a una temperatura confort tanto en invierno como en verano. Lo que incrementa la contaminación por las emisiones de CO2, causantes del cambio climático, puesto que en su mayor parte esta energía proviene de combustibles fósiles.

Además, estas deficiencias de las casas, son unas de las causas de la “pobreza energética” -junto al aumento del precio de la energía y la disminución de los ingresos familiares debido a la crisis económica- . Según la Asociación de Ciencias Ambientales  7 millones de personas (el 16,6% de los hogares españoles) sufren este problema y una de cada diez afirma no poder mantener su vivienda a una temperatura adecuada. 

La rehabilitación brinda asimismo una oportunidad de empleo en un escenario con altas tasas de parados, muchos de los cuales del sector de la construcción. La CEOE estima que la intervención en unas 250.000 viviendas por año, con una media de 15.000€ cada una (desde la pequeña reforma hasta la rehabilitación integral) puede suponer 135.000 empleos directos.

Por todo ello, el IDAE ha puesto en marcha el  Programa de Ayudas para la Rehabilitación Energética de Edificios existentes (Programa PAREER-CRECE) por que destinará 200 millones de euros a la realización de reformas en edificios y viviendas con la finalidad de hacerlos eficientes desde el punto de vista energético.

 

 

Fuentes: Ambientun y CEES Aragón

Imagen: franky242 at FreeDigitalPhotos.net

 

5 motivos para optar por una casa de consumo casi nulo

energy-efficiency-154006_1280Si eres de los que piensa que ha llegado el momento de adquirir una vivienda en propiedad, o estás valorando cambiar de casa, te recomendamos que sopeses algunos aspectos relacionados con el gasto de energía en el hogar antes de decidir la opción más conveniente.

En la actualidad, una característica predominante en el sector de la construcción, es la búsqueda de la eficiencia energética, tanto en obra nueva como en rehabilitación. En un contexto en el que abastecer de energía el hogar supone uno de los gastos principales para una familia, y que cada vez ésta es más cara, es lógico tender hacia sistemas constructivos que minimicen el consumo energético. Así, no es extraño que en la incipiente reactivación del sector, los expertos detecten una tendencia hacia la construcción sostenible y eficiente.

Conviene recordar, además, que una directiva de la UE de 2010 establece que en 2020 toda la nueva edificación y la rehabilitación de la existente deberá ser de consumo energía casi nulo (EECN), dos años antes en el caso de los edificios públicos. Una disposición enmarcada dentro del objetivo europeo  20-20-20 que persigue reducir un 20% el consumo de energía primarias, minimizar un 20% sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) y aumentar un 20% las  renovables. El sector de la construcción es clave en que este propósito llegue a buen puerto,  teniendo en cuenta que  supone el 40% del consumo de energía y el 36% de emisiones de CO2.

Ahorro en calefacción y refrigeración

Una casa de consumo de energía casi nulo puede suponer un ahorro en calefacción en invierno y refrigeración en verano de entre el 50 y el 80 por ciento respecto a una construcción tradicional. Si tu idea es comprar una vivienda usada, ten en cuenta que si se ha construido en los años del boom inmobiliario, donde el Código Técnico de Edificación muy permisivo en cuestiones de eficiencia energética, puede que sea un auténtico chorreo de energía. Ocho de casa diez edificios en España lo son. Así que no solo mires el precio de venta, sino los gastos que te supondrá a lo largo de su vida útil tener una temperatura confort en casa. Una mayor inversión inicial puede rentabilizarse en poco tiempo.

“Hipoteca energética”

Lo expuesto va ligado a la denominada “hipoteca energética”: el desembolso económico para mantener el hogar a la temperatura deseada. Un importe que año a año va ganando peso en el presupuesto familiar dados los recurrentes aumentos de los precios de la energía, y que hasta ahora no era valorado como merece a la hora de adquirir una casa. Por ejemplo, entre una vivienda con certificado energético G (la calificación más baja) y otra A (la más alta) para una superficie de 100m2  el ahorro en facturas  supone 2.300 euros al año.

Préstamos en mejores condiciones

Tener una casa eficiente también puede traducirse en una menor cuota de tu hipoteca. Triodos Bank ofrece la “ecohipoteca”, que vincula el diferencial a la eficiencia energética. Cuanto mayor sea ésta, menor será el porcentaje aplicado. Así, si tu casa tiene la letra certificado A+, el más alto,  deberás sumar al euribor el 1,20%;  por un 1’41% si se trata de la letra G (la calificación más baja).

Más valor en el mercado

Como hemos comentado, el coste en energía para la casa es un gasto que cada vez pesa más en el presupuesto familiar. Si en un futuro consideras vender tu casa, obviamente, si éste es es muy alto, el precio de venta será menor en el mercado y también menos atractiva para los posibles compradores. Lo mismo sucederá si te planteas alquilarla.

Respeto al medio ambiente

La escasez de recursos naturales o la contaminación por las emisiones de CO2 producida por el mayor empleo de combustibles fósiles, son por si mismos motivos suficientes para inclinarse por las construcciones EECN. Por tanto, no solo hay que considerar los costes económicos, sino también los sociales.

 

 

Construcción y salud: tomemos conciencia

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@ Stuart Miles/FDP

La relación entre salud y otros ámbitos como la alimentación o la actividad física  es conocida y está bastante extendida entre la población. No lo es tanto, sin embargo, respecto a la construcción, aunque nos pasemos la mayor parte de nuestra vida en espacios cerrados, cuyo ambiente interior afecta a nuestro organismo.  Los edificios están en el origen de algunas patologías de distinta gravedad. De ahí que la Organización Mundial de la Salud (OMS) definiera en 1982 el Sick Building Syndrome o Síndrome del Edificio Enfermo (SEE)”.

El SEE es el nombre que se da al conjunto de molestias y enfermedades que presentan  los  individuos en estos edificios, y que mejoran o desaparecen al abandonarlo. Incluye un grupo de síntomas de vías respiratorias, dermatológicos, oculares y sistémicos. Desde 1970 se han descrito casos en lugares de trabajo, escuelas, hospitales y también domicilios. Se puede hablar de que un edificio está enfermo cuando estos problemas afectan a más del 20% de sus ocupantes.

La OMS diferencia entre dos tipos distintos de edificio enfermo. El que presentan los edificios temporalmente enfermos, donde se incluyen construcciones nuevas o de reciente remodelación en los que los síntomas disminuyen y desaparecen con el tiempo, aproximadamente medio año; y el que presentan los edificios permanentemente enfermos, cuando los síntomas persisten, a menudo durante años, a pesar de haberse tomado medidas para solucionar los problemas.

Las causas se encuentra en el uso de determinados materiales, sistemas e instalaciones. Suele tratarse de edificios modernos y herméticos, con ventilación inadecuada, donde predominan las estructuras y materiales metálicos, se emplean materiales de construcción y limpieza sintéticos y electrostáticos,  hay contaminación electromagnética y la iluminación -en su mayor parte artificial- es inapropiada.

Entre las afecciones que provocan estos espacios a la salud se hallan la irritación de ojos, nariz y garganta, la sequedad en mucosas y piel, lagrimeo, fatiga, cefaleas, mareo, somnolencia o ansiedad.

Por eso, es importante tomar conciencia de las repercusiones que tiene en nuestra salud elegir unos u otros materiales a la hora de construir o reformar nuestra casa. Tanto en los materiales utilizados para la estructura, aislamientos, revestimientos, instalación eléctrica, tuberías, pinturas e incluso mobiliario o productos de limpieza, existen opciones que evitan estos riesgos y procuran un hogar con un ambiente sano. El espacio en el que vivimos o trabajamos puede ser favorable, inocuo o perjudicial para la salud. Como dijimos en el anterior post, la bioconstrucción es un campo extenso relacionado con muchas disciplinas, entre ellas, la Medicina. Muestra de ello, es este congreso recientemente celebrado en San Sebastián.

 

 

 

Bioconstrucción, la forma ecológica de entender las casas

Cada vez oímos hablar más de bioconstrucción, pero ¿qué significa realmente? Para empezar diremos que el nombre procede de “baubiologie”, término de origen alemán formulado por el profesor Anton Schneider en 1969 para referirse a un concepto global de biología de la edificación. Considera al edificio como un organismo vivo, con el que las personas nos relacionamos. Así, la bioconstrucción se definiría como el estudio de esa interrelación holística entre humanos y el medio donde viven.  “Un arte donde se realiza una simbiosis entre construcción y naturaleza“, según el arquitecto Ángel Martínez.

La bioconstrucción es una forma de construir respetuosa con el medio ambiente, que se adapta al clima de la zona y en la que se utilizan materiales de bajo impacto ambiental,  naturales, renovables, reciclados, reciclables,  y no tóxicos ni en su fabricación ni en su vida útil, por ejemplo la piedra, la tierra o la madera. Integra el ámbito de la construcción con otros aspectos como la ecología, la salud o el bienestar. Propone la racionalidad en la edificación priorizando la sencillez, proporcionando edificios armoniosos con el entorno y las personas que lo habitan. Por ello tiene en cuenta cuestiones como la calidad del aire interior, el aprovechamiento de los recursos naturales disponibles (sol, vegetación, viento…) para disminuir el impacto ambiental y ahorrar energía. Así, con sentido común y aprovechando los recursos disponibles, construyeron sus hogares nuestros abuelos desde tiempos inmemoriales. cob house journal

Si bien estamos más habituados a la piedra o incluso a la madera, existen otros materiales menos conocidos que también se utilizan en bioconstrucción: neumáticos y sacos rellenos de tierra,  superadobe, paja, el tapial (muros de tierra compactada dentro de un encofrado), el adobe o el cob (mezcla de tierra, agua y paja). Mencionar asimismo la arcilla, la cal aérea y el yeso natural para revocos.

En aras de disminuir al máximo el consumo de energía, los aislamientos son fundamentales en este tipo de construcción. Se utilizan  elementos como celulosa, corcho, fibra de madera, cáñamo, algodón o lana de oveja. En cuanto a las pinturas, han de ser ecológicas, elaboradas con materias primas naturales de origen vegetal o mineral, y libres  de sustancias perjudiciales para la salud y el medio ambiente.

Como disciplina ampliamente relacionada con muchas otras áreas, la bioconstrucción es un campo muy extenso, interesante y poco conocido por el gran público. Seguro que en este blog volveremos a hablar de esta forma de construir sostenible y beneficiosa para las personas, con el objetivo de adentrarnos en algunos de sus principios y conceptos.

Miguel Vega/Responsablemente

 

 

 

Cuando la basura huele bien

A quien siga el mundo de lo sostenible es muy difícil que se le haya pasado por alto una de las propuestas más interesantes de los últimos tiempos en este ámbito. Innovación y respeto al medio ambiente se conjugan en la firma de moda Ecoalf, que transforma residuos como redes de pesca, posos de café o neumáticos en ropa y complementos de calidad con un diseño atractivo.

Hace unos días tuve la ocasión de asistir a una presentación de la iniciativa en un encuentro de emprendedores sobre eco-innovación con materiales reciclados. Casualmente, el día anterior había recibido unas zapatillas de la marca que compré en su tienda online. Durante su intervención, Carolina Blázquez, directora creativa de Ecoalf, hizo referencia a los prejuicios que parte del público tiene por el hecho de que la ropa proceda de la basura. Desde mi propia experiencia, lejos de temer que fuera a oler mal -parece que esa creencia no es tan infrecuente como pensamos- sí he de reconocer un cierto recelo a que no fueran cómodas.
Algo que, por otra parte, también me hubiera sucedido de haber adquirido cualquier calzado convencional sin probármelo antes, aunque ligeramente agravado por no saber como iba a ser eso de andar sobre suelas hechas con botellas de plástico. Sin embargo, las dudas se disiparon nada más ponérmelas. Así que ahora además de caminar confortablemente, la satisfacción es doble al saber que han sido confeccionadas a partir de residuos. ¡Triple! porque además me parecen muy chulas.

Mis zapatatillas Ecoalf, realizadas con material reciclado

El “elevado” precio de los artículos, como sucede con otros productos ecológicos y no solo del sector textil, es un aspecto que se le reprocha a la marca. Una de las razones de que éste sea mayor al que acostumbramos a ver en los escaparates de nuestras calles son los costes en innovación, precisamente para obtener de la basura materia prima de buena calidad. No estamos hablando de producción en masa realizada con materiales y procesos convencionales que se pueden encontrar a precio de ganga en el mercado globalizado.

De todos modos si a la ropa que venden las grandes firmas de moda internacionales  le sumáramos los costes medioambientales y sociales que acarrea su cadena productiva, las etiquetas no reflejarían esas cifras que conducen a comprar un prenda mala -en todos los sentidos- cada poco tiempo a otra buena que refleje su valor real cuando se necesite. De ahí que sea más fácil encontrar este concepto en Harrods que en la tienda de la esquina.

Como hay muchos residuos pero escasean los recursos naturales, propuestas de este tipo deberían ser con el tiempo más habituales y aceptadas por un mayor número de consumidores. Esto sucederá a medida que vaya aumentando su concienciación y eliminándose los prejuicios. Porque lo que huele mal no es lo que se hace con materiales reciclados obtenidos de desperdicios recogidos del mar o en un desguace, sino que una camiseta se venda a dos euros.

Miguel Vega/Responsablemente