Así se ganarán el pan los niños que ahora están en la escuela

Businesswoman With Daughter Using Blackboard

Ante la desoladora realidad actual del mercado laboral: cinco millones de parados registrados -en torno al 25% por ciento de la población activa-, más de la mitad de los jóvenes sin trabajo y la enquistada precarización – un tercio de los trabajadores cobra menos de 654 al mes–  se agradece que nos dibujen un paisaje más favorable, aunque tengamos que esperar 20 años para disfrutarlo.

La consultora Price Waterhouse Cooper (PwC) acaba de publicar un informe donde apunta a 2033 como el año en que  España recupere los niveles de empleo previos a la crisis. Para entonces, la tasa de desempleo será del 6,7%. Así pues – si nos atenemos a lo que dice este estudio- no se asusten por el futuro que les espera a ese hijo que acaba de tener, viene de camino o está ahora en el colegio: no hay mal que cien años dure. Ahora bien, la “generación Z”, los nacidos a partir del 2000, que llegaron al mundo con una tablet debajo del brazo, trabajarán de forma muy diferente a cómo lo hicieron sus padres.

-Predominarán los profesionales independientes o freelance, el autoempleo (si la palabra autónomo les sigue sonando mal). No se compremeterán de por vida con ninguna organización, y simultanearán diversas actividades profesionales. Es decir, no querrán ser funcionarios, como sus padres -miembros de la generación X (nacidos entre 1965 y 1983)-  ni jubilarse en la misma empresa en la que empezaron a trabajar, algo que les sonará a las “batallitas” del abuelo.

– Serán más internacionales y emprendedores. Será muy importante su marca personal para posicionarse y diferenciarse en su ámbito de actuación. Trabajarán habitualmente con personas de otros países, culturas, idiomas, razas… No les dará pereza cambiar de residencia, incluso irse al extranjero, si el proyecto les gusta.

Valorarán la conciliación. Demandarán más equilibrio entre la vida personal y profesional. Su horario laboral será flexible y se desarrollará tanto en la oficina como a distancia. Acabarán con la cultura del presentismo- ¿de veras? ¡qué cracks!- con lo que mejorarán la productividad.

– Si son profesionales de alta o media cualificación, formarán parte de un colectivo que llegará al pleno empleo.

¿En qué sectores? Turismo y Ocio – la hostelería y la restauración nunca fallan- Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) -el empleo en este sector crecerá un 39%- y el medio ambiente -gestión del agua y residuos-. La medicina y la salud, ligada al envejecimiento de la población y la creciente preocupación por el bienestar, será otro de los nichos de empleo. Traductores e intérpretes, ingenieros ambientales y civiles, y, cómo no, profesionales relacionados con las finanzas y la gestión de empresas serán perfiles altamente solicitados también.

Pinta bien ¿no? Lo que es una lástima es que tengamos que esperar hasta las puertas de la jubilación para trabajar en un entorno así de estimulante.

Fuentes: Cinco Días, Muy Pymes

Informe PwC completo

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Calidad y medio ambiente, formación y voluntariado centrarán las políticas de RSC en 2014

Lonely-Tree_White-Yellow-Flowers-Field_Blue-Sky__IMG_3854_cr-580x345La Fundación Adecco acaba de publicar  su  informe Directivos y Responsabilidad Corporativa: una encuesta en la que han participado 150 directores de Recursos Humanos, que arroja conclusiones interesantes en cuanto a previsiones sobre políticas de RSC de las empresas para 2014.

La mitad de los directivos afirma que su compañía mantendrá las acciones en RSC, mientras que un 43% afirma que se verán reforzadas. Sólo el 8% de los encuestados pronostica que disminuirán. La inversión en mejorar la política de calidad y medio ambiente así como la versión en la formación de sus propios empleados  (ambas con un 52%)  serán las estrategias de sostenibilidad más seguidas por las empresas. Por su parte, el 42,9 por ciento de ellas asegura que trabajará durante el año próximo para impulsar la participación de sus trabajadores en las acciones de voluntariado corporativo.

Además, a pesar de que más de una cuarta parte de las empresas (25,9%), no mejorará su inversión en I+D+i, más del 40% de los directivos de las compañías que han participado en el estudio aseguran que sí proyectan un desarrollo “alto” o “muy alto” para la inversión en este área el año próximo. La elección responsable de proveedores (40%) es otro de las áreas de acción principales.  La colaboración público-privada  -sólo un 16,3% reforzará sus relaciones con la Administración- , las ayudas a  entidades del Tercer Sector -21,6%-  y los avances en conciliación -22,6%- serán las herramientas de RSC menos promovidas desde el ámbito empresarial en 2014, una año en el que sólo un 25% de los directores de Recursos Humanos se plantea contratar personas con discapacidad  y un 16% cree que aumentará la plantilla.

La Fundación Adecco considera que este estudio revela que la RSC es la mejor respuesta en tiempos difíciles y el único camino para que una empresa sea sostenible y perdure en el tiempo.  En palabras de su director general, Francisco Mesonero “La Responsabilidad Corporativa no es una varita mágica que obra milagros de la noche al día, pero es la herramienta más eficaz para sortear la crisis y conseguir efectos positivos en un medio-largo plazo. Algunas de las consecuencias colaterales de adoptar un comportamiento responsable son la apertura hacia nuevos mercados con su consiguiente captación de clientes, la mejora de la relación con todos los grupos de interés o el incremento del orgullo de pertenencia. Por ello, es lógico que las empresas apuesten más que nunca por ser responsables”.

Pasar más horas en el trabajo no quiere decir trabajar más

Es una verdad de perogrullo para cualquier experto en recursos humanos. Pero nuestro país, no contento con ser líder en desempleo se empeña en serlo también en el tiempo que pasan los que sí lo tienen en su puesto de trabajo. Lo de calentar la silla después del horario laboral es una costumbre sui generis del empleado iberíco, rara avis dentro del ecosistema europeo.

Hay quien achaca el hábito de terminar la jornada laboral pasadas las ocho de la tarde, cuando daneses, noruegos o británicos ya están pensando en irse a la cama, a nuestro carácter latino, como si una maldición genética nos obligara a entrar tarde en la oficina, dedicar dos o tres horas a la comida y tener que parar dos o tres veces para tomarse un café con algún compañero para no reprimir nuestra connatural sociabilidad.

Pero sobran argumentos para descartar que pasar más horas en el trabajo equivalga a trabajar más, o a ser más productivos. El intentar demostrar al jefe el “compromiso” con la empresa por aferrarse a la silla hasta bien entrada la noche muchas veces lo que evidencia son las propias carencias. Y, aunque todavía queda un buen trecho por recorrer, el perfil del directivo español ha ido perdiendo caspa en los últimos tiempos, y  -mejor cualificado- valora la calidad y la profesionalidad antes que la cantidad o el servilismo.

Conciliar vida personal y familiar con el trabajo es una de las asignaturas pendientes del modelo laboral patrio. Esto es lo que viene defendiendo desde hace tiempo la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, que acaba de celebrar un congreso en San Sebastián. Una de las conclusiones a las que se ha llegado es que mejorar los horarios laborales “es bueno para las empresas y para las personas” ya que puede ayudar a “aumentar la productividad” y “facilitar la conciliación”.

Las empresas que se digan responsables no pueden permitir las maratonianas jornadas de trabajo por sistema. Entre las principales razones, porque afecta a su principal activo, los empleados, así como a sus familias, por no mencionar el aumento del gasto en consumo energético que conlleva la prolongación de los horarios de trabajo, que perjudica el medio ambiente.

Si nos paramos a reflexionar, no existe ningún motivo para perpetuar este mal hábito, y al igual que se han erradicado otras constumbres que se antojaban imperecederas,  es fundamental acabar con las largas jornadas de trabajo por la salud de la sociedad.