Corazón Contento, un motivo para la esperanza desde la RSC

DSC_0034Gracias a Alberto Martínez Cuartero, especialista en RSC y economía social, hemos tenido constancia y ahora seguimos de cerca la labor que la Fundación Funciona, con sede central en Madrid, realiza en Nicaragua desde el Centro de Desarrollo Integral para Personas con Discapacidad en la ciudad de Granada. Un espacio que tiene por objetivo promover la integración social y la mejora de la calidad de vida de las personas con necesidades educativas especiales y sus familias.

Este proyecto nos ha llamado la atención porque se financia íntegramente mediante aportaciones privadas en su mayoría procedentes de empresas de tres países: Nicaragua, España y Estados Unidos, como parte de sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa enfocadas a la cooperación para el desarrollo.

En Corazón Contento”, nombre del centro constituido hace dos años, 12 trabajadores, entre psicólogos, educadores o monitores, atienden a 40 personas con discapacidad de la ciudad. Se trata de jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y 18 años, que, tras terminar su etapa educativa (en el caso de que la hayan recibido), no tienen ningún espacio de relación ni opción laboral alguna que les permita insertarse en la sociedad. Una situación que les conduce a convertirse en una carga económica familiar, víctimas potenciales de malos tratos y abandono.

Estos jóvenes presentan discapacidad intelectual en diferentes grados, desde leves retrasos mentales a limitaciones más graves. Entre las causas  se encuentran las complicaciones prenatales, peri natales y postnatales, ocasionadas por los problemas derivados de la pobreza, por no haber recibido una adecuada atención médica, la escasez de medicamentos o la malnutrición.

maxresdefaultEl centro lleva a cabo iniciativas de inserción laboral para que estos muchachos puedan integrarse en su entorno. Granada es una de los principales destinos turísticos del país centroamericano. Por eso, el trabajo en hoteles y lavanderías supone una fuente de empleo. De puertas para adentro, Corazón Contento ha puesto en marcha un taller de papel reciclado, donde los alumnos elaboran libretas, carpetas o tarjetas de visita. En enero de 2014 empezarán a cultivar verduras y hortalizas en el vivero.

Corazón Contento ofrece asimismo un programa de estimulación temprana para niños que desde su nacimiento y hasta los 6 años presentan trastornos en su desarrollo o riesgo de padecerlo. Hasta la fecha ha atendido a más de un centenar de familias, a las que han proporcionado tratamientos de psicomotricidad, estimulación cognitiva o fisioterapia.

Y todo ello, como hemos dicho, gracias al compromiso de empresas que hacen que Corazón Contento sea una realidad y un motivo para la esperanza para las personas con discapacidad y sus familias en Granada. Entre ellas, las españolas Grupo INCLAM, Bodegas Prado ReyATI Consultores y Europamundo.

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Repsol y AECID, una controvertida alianza en Ecuador

¿Es lícito que las fundaciones de empresas transnacionales con grandes beneficios reciban fondos públicos para ejecutar sus políticas de acción social? Aunque tiene su explicación razonable, es cierto que a veces chirría un poco.

En los últimos días diversos colectivos han criticado la subvención de 150.000 euros que la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID) ha concedido a la Fundación Repsol para un proyecto en favor de las comunidades en la Amazonía ecuatoriana, según informa El Mundo.

Tanto las ONG españolas que trabajan en Ecuador como el Movimiento 15M en este país consideran injusta la ayuda de AECID puesto que la petrolera Repsol ha sido objeto de varias denuncias por violación de los derechos humanos de las poblaciones indígenas así como daños al medio ambiente.

Si bien las empresas multinacionales pueden y deben ser un actor principal en el desarrollo de los países del Sur donde actúan y como tal es comprensible que desde el sector públíco se impulsen alianzas multilaterales con este objetivo, es primordial saber elegir el aliado adecuado en cada caso para canalizar esa cooperación. Y en éste, parece evidente que la fundación de una empresa acusada de cometer delitos graves en la zona, y por tanto rechazada por buena parte de la comunidad, la elección no ha sido a priori la correcta.

Desde el punto de vista de la empresa, debería haber advertido el daño reputacional que las previsibles acusaciones de lavado de imagen iban a acarrear. Y aunque es verdad que aporta la mitad de los fondos del proyecto, en los tiempos actuales de drásticos recortes a la cooperación al desarrollo, una multinacional con grandes beneficios económicos podría haber valorado hacer el esfuerzo de sufragarlo íntegramente, máxime en una región donde sus impactos sociales y ambientales están en entredicho. Y sobre todo, antes de nada, dialogar con sus grupos de interés.