Ejemplo de porqué hay que comunicar la RSC

Hace unas semanas en un encuentro sobre internacionalización de las empresas, durante el turno de preguntas a los ponentes, uno de los asistentes planteó una cuestión que me llamó la atención por tocar de lleno lo que defendemos desde Responsablemente.

Un pequeño empresario textil, de aspecto sencillo y afable, que estaba acompañado de su hijo, todavía adolescente, comentó que la ropa que comercializaba era de producción local y pedía consejo a los expertos sobre si cambiar de estrategia e importarla de China, debido a que estaba perdiendo mucha cuota de mercado  puesto que no podía competir en precios, y daba a entender que no podría aguantar mucho más la situación.

Una de las ponentes rotundamente le recomendó que no, que siguiera fiel a su filosofía. ¿Por qué? Porque era su principal factor de diferenciación. El hombre aceptó de buen grado la respuesta, aunque dudo si se quedó más tranquilo.

El trasfondo de esta cuestión está muy relacionada con el aumento del desempleo y el desmantelamiento del tejido productivo local, de lo que tanto nos quejamos pero que poco ponemos de nuestra parte para evitarlo. Este empresario ofrece ropa de calidad realizada en su región, parte de ella en sus propios talleres, creo recordar. Sin embargo, con nuestras decisiones de compra premiamos productos de pobre calidad, realizados en países remotos, no siempre con garantías de que quienes los realizan tengan unas condiciones laborales dignas, y todo ello a consta de la paralización de la actividad en el ámbito local.

¿Somos conscientes del modelo que estamos alimentando sólo por tener en cuenta el factor precio a la hora de comprar un producto? Y no nos referimos solo a la confección.

Y otro tema que  se plantea. ¿Sabe transmitir siempre el empresario comprometido con su comunidad cómo está creando, con su filosofía,  valor social y económico, además de medioambiental para influir favorablemente en la decisión de compra de los consumidores? Porque estamos convencidos de que existe el consumidor responsable, y cada vez más,  sin embargo no siempre encuentra el producto acorde a su forma de pensar o no recibe la información adecuada para considerarlo como tal. Por eso creemos que es fundamental comunicar la responsabilidad empresarial, especialmente en el caso de las PYMES.

Anuncios

Y sin embargo no embargamos

A propósito del embargo de la UE al petróleo iraní, se me ocurre porqué nosotros, los consumidores, no hacemos lo mismo. No me refiero a no comprar más barriles al país tiranizado por Ahmadineyad (¿lo habré escrito bien?). La inmensa mayoría de los mortales pasamos de las importaciones de crudo y nos limitamos a introducirlo -ya refinado- por medio de una manguera en nuestros vehículos. Por cierto, la del surtidor donde reposto habitualmente debe estar picada, pues siempre echo la misma cantidad de dinero y sin embargo – y con embargo también- la aguja cada vez marca menos cantidad…

A lo que iba, que si la UE veta el petróleo del país persa porque no está de acuerdo con su programa nuclear con uranio enriquecido, y a todos nos parece genial, indiscutible, obvio, lógico, normal, un acierto, etc. porqué no hacemos lo mismo, a título particular, y castigamos, dejando de ser sus clientes, las conductas irresponsables, por ejemplo, del banco que utiliza nuestros ahorros para invertir en armas, de la multinacional agroalimentaria que nos endosa fruta madurada a base de transgénicos y pesticidas, de la firma de moda que explota a sus trabajadores en talleres clandestinos en países empobrecidos, de la papelera que arrasa con los bosques de Indonesia, etc…

Vaya, que porqué no embargamos, que empecemos a embargar de una vez, antes de que sea demasiado tarde, que hay formas alternativas de consumir sin perjudicar a nadie o haciéndolo muchos menos de lo que nos han inculcado en un sistema de compra, usa y tira, y no se te ocurra reducir, reciclar, reutilizar, reparar… No vaya a ser que la rueda se detenga -perroflauta- y la economía se hunda y te quedes sin empleo.

Anda, ¿pero si la economía está peor que nunca y el paro también? A lo mejor es que este modelo al que obedecemos a ciegas no es tan perfecto como nos venden. Bueno, para esas grandes compañías que no cesan de obtener pingües beneficios no dudo que sí, pero no para el que in”vierte” el petróleo en el coche  y cruza los dedos para que la aguja caiga hacia la derecha lo máximo posible, o el asalariado al que le suben los impuestos y los precios y congelan su sueldo, o ya ni te cuento para las comunidades de países en vías de desarrollo a las que despojan de sus tierras y contaminan su entorno.

Lo dicho, ¡ciudadanos del mundo, embargad!