Primera passivhaus de Madrid: construir bien es noticia

100x100madera telemadrid passivhausUna vivienda unifamiliar situada en Guadalix de la Sierra se ha convertido en la primera construcción que recibe el certificado passivhaus en la comunidad de Madrid. El Passivhaus Institut de Alemania concede este distintivo a  las construcciones que cumplen con una serie de exigentes resultados relacionados con la eficiencia energética, que aseguran un alto nivel de confort interior, tanto en invierno como en verano, con un consumo de energía muy bajo.

Para ello es necesario dotar al edificio de un gran aislamiento para paredes exteriores y cubiertas, eliminar los puentes térmicos, alcanzar unos excelentes valores de estanqueidad de la envolvente, disponer de ventilación mecánica con recuperación de calor, así como utilizar ventanas y puertas de altas prestaciones.placa certificado passivhaus

La casa es obra y propiedad de la empresa 100x10madera,  a quien sirve para mostrar a las personas interesadas este tipo de construcciones que reducen sustancialmente la factura de energía en el hogar, y que puedan percibir in situ las sensaciones de habitar en una de ellas así como comprobar sus calidades. En el caso de la vivienda de Guadalix, cuya estructura es de madera de pino finlandés de Kuusamo Log Houses y donde todos los materiales utilizados son ecológicos, el gasto medio registrado en climatización en el último año para obtener una temperatura confort no supera a los 20 euros al mes. Lo que sorprende aún más si tenemos en cuenta que los datos abarcan tanto el frío invierno de la sierra madrileña como el verano más caluroso  que se recuerda.

Con nuestra colaboración, la innovadora vivienda ha conseguido atraer la atención de grandes medios de comunicación, como El País, El Mundo o Telemadrid. Sin duda una buena noticia que esta forma de construcción más respetuosa con el medio ambiente tenga cada vez mayor difusión y logre llegar a un público más amplio.

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Bioconstrucción, la forma ecológica de entender las casas

Cada vez oímos hablar más de bioconstrucción, pero ¿qué significa realmente? Para empezar diremos que el nombre procede de “baubiologie”, término de origen alemán formulado por el profesor Anton Schneider en 1969 para referirse a un concepto global de biología de la edificación. Considera al edificio como un organismo vivo, con el que las personas nos relacionamos. Así, la bioconstrucción se definiría como el estudio de esa interrelación holística entre humanos y el medio donde viven.  “Un arte donde se realiza una simbiosis entre construcción y naturaleza“, según el arquitecto Ángel Martínez.

La bioconstrucción es una forma de construir respetuosa con el medio ambiente, que se adapta al clima de la zona y en la que se utilizan materiales de bajo impacto ambiental,  naturales, renovables, reciclados, reciclables,  y no tóxicos ni en su fabricación ni en su vida útil, por ejemplo la piedra, la tierra o la madera. Integra el ámbito de la construcción con otros aspectos como la ecología, la salud o el bienestar. Propone la racionalidad en la edificación priorizando la sencillez, proporcionando edificios armoniosos con el entorno y las personas que lo habitan. Por ello tiene en cuenta cuestiones como la calidad del aire interior, el aprovechamiento de los recursos naturales disponibles (sol, vegetación, viento…) para disminuir el impacto ambiental y ahorrar energía. Así, con sentido común y aprovechando los recursos disponibles, construyeron sus hogares nuestros abuelos desde tiempos inmemoriales. cob house journal

Si bien estamos más habituados a la piedra o incluso a la madera, existen otros materiales menos conocidos que también se utilizan en bioconstrucción: neumáticos y sacos rellenos de tierra,  superadobe, paja, el tapial (muros de tierra compactada dentro de un encofrado), el adobe o el cob (mezcla de tierra, agua y paja). Mencionar asimismo la arcilla, la cal aérea y el yeso natural para revocos.

En aras de disminuir al máximo el consumo de energía, los aislamientos son fundamentales en este tipo de construcción. Se utilizan  elementos como celulosa, corcho, fibra de madera, cáñamo, algodón o lana de oveja. En cuanto a las pinturas, han de ser ecológicas, elaboradas con materias primas naturales de origen vegetal o mineral, y libres  de sustancias perjudiciales para la salud y el medio ambiente.

Como disciplina ampliamente relacionada con muchas otras áreas, la bioconstrucción es un campo muy extenso, interesante y poco conocido por el gran público. Seguro que en este blog volveremos a hablar de esta forma de construir sostenible y beneficiosa para las personas, con el objetivo de adentrarnos en algunos de sus principios y conceptos.

Miguel Vega/Responsablemente

 

 

 

Impresiones verdes de unos días en Copenhague

Este verano he tenido la oportunidad de visitar Dinamarca. Más que su pasado vikingo, sus castillos capaces de inspirar al mismísimo Shakespeare o haber podido seguir las huellas de Hans Christian Andersen, lo que me ha cautivado del país nórdico es su envidiable presente y su prometedor futuro, cimentados ambos sobre una premisa fundamental: la sostenibilidad.

Muchos son los países a cuyos mandatarios se les llena la boca al hablar de desarrollo sostenible, de respeto al medio ambiente, de preservación de la biodiversidad, promoción de las energías limpias y un largo etcétera de buenas intenciones. En Dinamarca la preocupación por la sostenibilidad es una hecho fehaciente. En pocos lugares puede palparse una conciencia ecológica tan asentada en el modo de vida de una sociedad, como en el caso de la danesa, que demuestra con hechos y hábitos cotidianos su voluntad de procurarse un entorno más habitable.

Esa inquietud es aún más evidente en la capital, Copenhague, que recientemente ha sido designada Capital Verde Europea 2014 . Una ciudad monumental, con preciosos canales y puerto, abierta y tolerante, en la que conviven más de un millón de personas y donde las bicicletas han relegado a los coches, a un segundo plano. Un 35% de sus habitantes utiliza la bici como medio de transporte habitual y el objetivo es que en 2015 lo haga el 50%.

Estos son algunos de los “ecogestos” que fueron sorprendiéndome durante mi estancia.

La bicicleta, protagonista de la calzada. Nunca había visto tantos kilómetros de carril bici en una ciudad, y además espacioso (no como algunos que se ven por aquí, donde si te cruzas con otra los manillares se chocan). En ciertas calles del centro, ocupaba más que los carriles para vehículos a motor. No es extraño por tanto que Copenhague sea la capital europea con menos contaminación y en la que se disfruta de un aire más limpio (al menos de las que he visitado).

– Productos ecológicos en cualquier tienda y a “buen precio”. Copenhague es una ciudad con un alto nivel de vida y para un español bastante cara. No obstante, se pueden encontrar en cualquier supermercado productos de alimentación ecológicos a precios similares a los convencionales.Incluso los perritos más famosos de la ciudad son orgánicos, así como las patatas, el zumo o los helados que se venden en uno de los puestos del Tívoli (el céntrico y popular parque de atracciones de la ciudad).

Comercio Justo como algo cotidiano. Tampoco es nada raro que el azucarillo del café que pidas en un bar sea de Comercio Justo, o la fruta del desayuno. Incluso pueden encontrarse tiendas de Comercio Justo en las zonas más concurridas de las ciudades, con bastantes artículos que, al cambio, curiosamente, resultan más baratos que en España, por lo que para un danés el precio en este tipo de establecimientos solidarios es bastante conveniente.

Máquina para reciclar envases

Reciclaje de envases. Cada vez que compras una botella de agua  (no sé si en otros envases, supongo que sí, ocurre lo mismo) el precio incluye un plus por el envase, que se reembolsa cuando lo devuelves. En el “super” encontrarás una máquina para depositar tu envase y recuperar el importe.

Energía renovable. La apuesta por las energías limpias se hace patente en el puerto, donde la presencia de molinos de viento domina el paisaje. El gobierno danés se ha propuesto como objetivo que toda la energía que consuma en 2035 proceda de fuentes renovables

¡No hay especulación inmobiliaria! Si bien me contaron que en los últimos años había subido bastante el precio de la vivienda, en los carteles que anuncian la venta de casas los precios son bastante similares a los de España, donde los sueldos son mucho más bajos.

Tolerancia en la Christiania. Hoy mezcla de comuna hippie y atracción turística, esta ciudad libre autogobernada desde los 70′ ubicada en el centro de Copenhague y autodeclarada territorio fuera de la UE simboliza la tolerancia de la sociedad danesa,  en cuya cultura ejerce una importante influencia .

Sin embargo, no todo será de color de rosa en este país cuando también te topas con “indignados” de “mani” hacia el Parlamento reclamando que vuelva la democracia al ritmo del “They dont care about us” de Michael Jackson. Eso sí, ahí sí que eran cinco o seis, y no en las españolas, por mucho que se empeñen los medios de comunicación.