España tendrá 18 millones de pobres en 10 años

“Nosotros ya hemos vivido esto. El Fondo Monetario Internacional nos impuso un proceso que llamaron de ajuste, ahora lo llaman austeridad. Había que cortar todos los gastos, los corrientes y los de inversión. Aseguraban que así llegaríamos a un alto grado de eficiencia, los salarios bajarían y se adecuarían los impuestos. Ese modelo llevó a la quiebra de casi toda Latinoamérica en los años ochenta”.  Con estas palabras de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, comienza el informe “Crisis, desigualdad y pobreza” publicado por Intermón Oxfam. En el mismo, alerta de que si se continúa por el camino de la austeridad y los recortes, en 2020 casi el 40% de la población española será pobre, lo que equivale a 18 millones de personas.

Intermón aprecia similitudes entre el momento que atraviesa España y  las crisis de América Latina y el este asiático en las décadas de los 80 y 90, donde se llevaron a cabo políticas de recortes sociales que extendieron la pobreza y la desigualdad entre la población. Después de ser testigo en otros países de la aplicación de similares recetas para los mismos males, la ONG recuerda que las políticas de austeridad nunca han conseguido la recuperación económica, y traen consigo el deterioro de la educación y la salud.

Ante el peligro que corren derechos que parecían tan consolidados y generalmente aceptados como la educación y la sanidad pública, universal y gratuita, Intermón ha añadido España a la lista de países – junto a Burkina Faso o Etiopía,  entre otros- en los que defiende estos principios.

Según el estudio, España tardará 25 años en recuperar los niveles de bienestar anteriores a la crisis. Para revertir la situación recomienda  aumentar la recaudación y la justicia fiscal, blindar las políticas sociales y de cooperación, y adoptar medidas de mejora y regeneración democrática impulsando la transparencia.

Para ver el informe completo:
http://bit.ly/12aeCxO

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Verónica

He conocido a Verónica. Una joven de 19 años de origen búlgaro que vive en España desde niña.

Habla cinco idiomas -español, búlgaro, alemán, inglés y francés- y es buena estudiante de Derecho, a curso por año, pese a compaginar sus estudios con algún que otro trabajillo. Es una chica lista, desenvuelta y valiente. Sus padres se han quedado en paro, los dos. La situación en casa es cruda. Con el recorte en becas, Verónica sabe que no va a poder continuar estudiando y que no queda otra que salir de su país, como ya hicieron sus progenitores unos años atrás. Tiene Alemania entre ceja y ceja. Cuando acabe este curso se marcha. Se maneja bien con el idioma. Trabajará de lo que pueda por un tiempo. El Derecho Internacional tendrá que esperar.

19 años, cinco idiomas y una madurez extraordinaria que muchos de su edad tardarán un par de lustros en adquirir (si algún día lo consiguen). Sin otra salida que emigrar. Aquí no hay sitio para jóvenes con talento, y menos si son de familia con pocos recursos. Qué rabia. Le irá bien, lo sé.

Disculpen, esto no tiene nada que ver con responsabilidad social… ¿O sí?

El consumidor quiere empresas responsables

La RSC vende. Así lo afirma la consultora internacional Nielsen tras realizar una encuesta entre 28.000 internautas de 56 países. El estudio concluye que un 46% de los consumidores está dispuesto a pagar más por productos o servicios de empresas comprometidas con la sociedad.

Entre el grupo de los consumidores concienciados, el 63% tiene menos de 40 años. Los aspectos que más les preocupan son el medio ambiente, la educación y la erradicación de la pobreza. Tres de cada cuatro consulta las opiniones e informaciones que cuelgan en Internet otros usuarios.

En cuanto a los españoles, aunque el 60% prefiere comprar productos de empresas socialmente responsables, solo el 30% está dispuesto a pagar un extra. El consumidor concienciado español demanda a las empresas respeto por el medio ambiente (69%), apoyo a las pymes y emprendedores (69%), creación de puestos de trabajo bien remunerados (68%) y políticas de igualdad de género (66%).

Vía Europa Press

Consumo responsable desde la escuela

Uno de las carencias del sistema educativo español es, a nuestro juicio, no introducir desde los primeros niveles de la enseñanza obligatoria dos materias que consideramos básicas para la formación de cualquier ciudadano: economía y consumo responsable.

En el caso de consumo responsable, es cierto que por convencimiento de profesores o comunidad escolar algunos centros educativos llevan a cabo semanas de concienciación y sensibilización, en las que suelen contar con la colaboración de ONG que operan en este ámbito. Sin embargo, aunque  estas iniciativas son sumamente positivas, no son suficientes.

No estamos diciendo que el aprendizaje del consumo responsable tenga que ser una asignatura, ni que se le dedique el mismo tiempo que a las matemáticas, la lengua o el inglés. No es eso. Pero sí es necesario que forme parte de los programas educativos, bien como parte de algunas asignaturas, bien como actividades extraescolares… Pero es imprescindible, por el bien de la sociedad y del entorno, que desde el sistema educativo se traten de instaurar unas pautas de consumidor responsable.

La próxima semana se celebra en Valladolid la Semana Europea para Escolares, que, además de acercar a los más jóvenes la realidad europea, servirá para fomentar el consumo responsable bajo el eslogan ‘Consumiendo menos para vivir mejor’. Para ello se pondrán en marcha talleres sobre reciclado o información sobre etiquetado.

Creemos que este tipo de actividades son necesarias, pero, como hemos señalado anteriormente, no deberían depender de iniciativas aisladas, sino estar asentadas dentro de la educación obligatoria.