Sister RSC

nora nash, directora de RSC de las hermanas franciscanas de FiladelfiaCuesta imaginarse a un grupo de monjas tomando la palabra en una reunión de accionistas de Goldman Sachs. Pero aunque nos parezca más propio de alguna divertida escena de película protagonizada por Whoopi Goldberg, lo cierto es que en Estados Unidos las Hermanas de San Francisco de Filadelfia están habituadas a compartir el orden del día con multinacionales como BP, Nike o Chevron.

Lo hacen desde los años 80 cuando, hartas de que sus fondos de pensiones se destinaran a empresas con dudosas prácticas, decidieron pasar a la acción y exigirles que se comportaran de forma más respetuosa con los derechos humanos y el medio ambiente.

Para ello la congregación creó un departamento de responsabilidad social desde donde orientar sus inversiones. Su estrategia consistió en seleccionar a las más irresponsables para poder influir en ellas mediante las propuestas de resolución, o con la simple amenaza de presentarlas en caso de  no ser transparentes. Por medio de su activismo han conseguido algunos logros importantes. Sin ir más lejos, el año pasado la petrolera Chevron tuvo que informar sobre el impacto ambiental de sus controvertidas técnicas de extracción. Como dice la hermana Nora Nash, directora de RSC de la institución franciscana, “cuando recibimos una rentabilidad queremos que esta no sea solo financiera sino tambien social y medioambiental“.

Las “monjas de Wall Street” promueven de este modo la Inversión Socialmente Responsable (ISR), aquella que incorpora consideraciones éticas, sociales o medioamientales a las financieras en la toma de decisones de inversión, permitiendo a los ahorradores ser más congruentes con su conciencia. Una de las herramientas para la ISR es precisamente el activismo de los accionistas, quienes con su voz y/o voto pueden influir en las decisiones de la empresa.

La ISR está consolidada en EE.UU. donde representa más del 10% del mercado de activos y en su desarrollo ha tenido mucho que ver la comunidad religiosa, desde organizaciones como el Centro Interconfesional de Responsabilidad Corporativa (ICCR). Las iglesias e instituciones benéficas también están en el origen de la expanión de la inversión ética en Reino Unido, líder en europeo en ISR, donde según EIRIS, organismo de referencia en este campo, el 59% de las inversiones tienen algún componente de responsabildiad social.

Incluso en España, donde la ISR es hoy todavía anecdótica, el primer fondo ético comercializado, a finales de los 90,  estaba dirigido a personas e instituciones que demandaban inversiones respetuosas con la moral católica. Probablemente sean los mismos que en el tremendo escenario de recortes sociales que vivimos en la actualidad, están en contra de acabar con privilegios fiscales de la Iglesia. Por cierto, me pregunto si tendrán las instituciones religiosas españolas departamentos de RSC. Igual les va haciendo falta…

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Los valores cotizan al alza

De vez en cuando también hay buenas noticias económicas. Aunque desgraciadamente pasan desapercibidas para la gran mayoría, bombardeadas sin embargo con los caprichosas subidas y bajadas de las primas de riesgo.

Pero a lo que íbamos: suben los fondos de inversión socialmente responsables (ISR) en España. Es decir, el patrimonio invertido en actividades que tienen en cuenta criterios sociales y medioambientales. En 2010 lo hicieron en un 8% hasta alcanzar los 15.231,2 millones de euros… Y lo que entendemos más significativo: el número de participantes aumetnó en un 40%. Al cierre de 2010 eran 1.136.735.

A estas conclusiones ha llegado el Observatorio de la Inversión Socialmente Responsable 2011, realizado por el Instituto de Innovación social de ESADE y BBVA.

Estos datos significan que, en un contexto de crisis financiera en los que la inversión cae de manera notable, las actividades más transparentes y que contribuyen a mejorar la sociedad son cada vez más apreciadas por los inversores.

Los analistas financieros lo ven como un nicho de mercado. Para nosotros es una gran noticia comprobar que los valores universales cotizan al alza.