Los nuevos consumidores exigen mayor compromiso social y ambiental a las empresas

Businessman-on-EarthLa Fundación Adecco acaba de publicar su informe anual “El ciudadano y la RSE”. El estudio, realizado sobre una muestra de 600 personas, revela datos importantes sobre el compromiso social y medioambiental  que los ciudadanos demandan a las empresas y cómo la existencia o ausencia de éste influye en sus decisiones de compra así como en la imagen de marca.

Entre las principales conclusiones, se constata el crecimiento del consumidor crítico impulsado por los menores de 40 años, lo que anticipa que esta tendencia continuará al alza y que por tanto las empresas tendrán que adaptarse a esa mayor exigencia de responsabilidad con su entorno. De momento, el 63% de los encuestados penaliza a las empresas que percibe como no responsables. Bien deja de adquirir un producto o servicio  si percibe que la empresa no se comporta adecuadamente (50%), o bien, comparte sus opiniones negativas en las redes sociales (13%), en detrimento de la reputación de la marca.

Es  la nueva generación de consumidores, los que tienen entre los 18 y 35 años, la más exigente con las marcas. Un 70% sanciona a las marcas poco éticas. Los “millennials”, a los que muchas veces se les acusa de indiferentes, son más críticos con las marcas que las generaciones anteriores,  proclives a la fidelidad o rutina de compra.

Destacar asimismo que el 96% de los encuestados considera que las empresas tienen la misma responsabilidad que el Gobierno a la hora de dar respuesta a retos actuales, como el  desempleo, la desigualdad social, la sostenibilidad medioambiental o la  corrupción. Y casi la mitad (el 44%) opina que la compañía para la que trabaja no es una empresa socialmente responsable. Aquí las empresas tienen otro campo de trabajo importante, pues no hay mejor embajador de marca que un empleado satisfecho.

 

 

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Comunicación responsable: de la RSC a la percepción

Tan importante o más que hacer las cosas bien es que los clientes perciban esa excelencia. Este mensaje lo tienen cada vez más claro los directivos de las grandes empresas. En el Foro Mundial de la Comunicación, recién celebrado en Madrid se ha vuelto a poner de relieve la importancia de la RSC para la empresa actual, cuya supervivencia, pocos son ya los que dudan, va ligada precisamente a su compromiso con la sostenibilidad.

Pero gestionar un negocio de forma responsable, teniendo en cuenta las expectativas de  los grupos de interés, no es suficiente. Es necesario transformar ese buen hacer en valor para la empresa en forma de reputación.  Y para ello la mejor herramienta es la comunicación. Lo explica muy bien uno de los intervinientes en este foro de primer nivel, Fernando Prado, director de Reputacion Institute: “La responsabilidad social es realidad de la empresa, mientras que la reputación son percepciones. Y para eso hay una herramienta básica que es la comunicación. Las empresas y los estudios a nivel mundial demuestran que las empresas invierten muchísimo en demostrar que son responsables y que hacen las cosas bien, y sin embargo no se les reconoce por parte del gran público. Este gap se produce porque hay una especie de rubor acerca de lo que se debe comunicar en estos términos. Entramos en la frágil línea entre el greenwashing y la comunicación responsable de lo que se hace. Nosotros abogamos porque hace falta comunicar las buenas acciones de las empresas, porque sino al final no es sostenible esa inversión“.

En este blog ya hemos señalado la legitimidad de la empresa para comunicar, de forma honesta y responsable, su desempeño para influir positivamente en su entorno. Si no lo hace estaría desaprovechando una oportunidad de generar un recurso intangible tan valioso como es la reputación, la percepción que tiene su público. Algo nada desdeñable en unos tiempos en los que, como recuerda Ángel Alloza, CEO de Corporate Excellence,el 80% del valor de las compañías reside en sus activos y recursos intangibles” .

Fuente: PR Noticias

La comunicación empresarial, una oportunidad para la pyme

Bajo el lema “Comunicación con conciencia” Madrid acogerá del 21 al 23 de este mes el World Public Relations Forum (WPRF), congreso bienal que reúne a algunos de los principales exponentes mundiales de la comunicación corporativa para analizar el presente del sector y arrojar luces sobre tendencias de futuro. Personalidades que gestionan la marca, reputación, relaciones con los medios y otras áreas de la profesión de grandes firmas internacionales y relevantes instituciones políticas, sociales o académicas.

En la sociedad de la comunicación global en la que estamos inmersos, la estrategia de comunicación constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier empresa. Como apunta Ángel Alloza, director de la Fundación Corporate Excellence Centre for Reputation Leadership, solo aquellas empresas con buena reputación y marcas sólidas que sean coherentes con lo que hacen y dicen serán capaces de competir en los mercados globales, entre otras razones, porque los intangibles suponen hoy día el 80% del valor de la empresa frente al 20% de los activos tangibles. De la gestión de estos recursos -comunicación, marca y reputación- dependerá el posicionamiento de la empresa.

Cuando hablamos de la progresiva importancia de la comunicación corporativa no nos referimos solamente a las empresas de gran tamaño. Las pymes tienen en este campo una gran oportunidad. Una adecuada estrategia de comunicación aporta aspectos muy beneficiosos como valor de marca, diferenciación de la competencia o confianza del consumidor. Independientemente de sus recursos económicos, la pequeña y mediana empresa hoy en día tiene a su alcance las herramientas necesarias para difundir sus mensajes y hacer que su propuesta, sus productos y servicios, lleguen al público al que se dirige y, lo que es más importante, lograr que éste se identifique con sus valores.

La comunicación corporativa, bien gestionada, es capaz de proporcionar a la pyme un considerable retorno. Por eso, y aún más en estos tiempos de crisis, debe ser considerada como una inversión rentable.

Deforestación, ¡a la papelera!

Durante un tiempo lo seguí de cerca aunque la verdad es que no sabía en qué había quedado el asunto. Esta semana me ha sorprendido gratamente que el grupo Asia Pulp & Paper (APP), la tercera papelera más importante del mundo, haya anunciado su decisión de dar un giro de 180 grados a su deficiente política medioambiental y haya definido una estrategia de sostenibilidad para los próximos años.

“Mapa de Ruta para la Sostenibilidad 2020” lo llama la multinacional, en el foco de Greenpeace en los últimos años por deforestar los bosques naturales de Indonesia y amenazar la supervivencia de especies en peligro de extinción, como el tigre de Sumatra. Para ese año todos sus proveedores tendrán que poseer un certificado de gestión forestal responsable creíble. Como primeros pasos hacia su compromiso con el medio ambiente y los derechos de las comunidades indígenas, APP ha firmado los principios internacionales de los Bosques de Alto Valor de Conservación y ha suspendido las talas de bosque natural en sus instalaciones.

El cambio de estrategia empresarial de la poderosa papelera obedece a las presiones ejercidas desde Greenpeace Internacional, cuyos investigadores visitaron varias veces a lo largo de 2011 la planta de celulosa más grande de Indonesia y tomaron muestras de las maderas que estaban utilizando, confirmándose sus peores sospechas.

La campaña global de denuncia puesta en marcha por parte de la ONG ecologista implicó asimismo a otras conocidas transnacionales que consumían papel de APP -como Nestlé, Adidas o Mattel-   que ante las evidencias aportadas por Greenpeace y el daño que estaba suponiendo para su reputación la vinculación con este escándalo suspendieron las compras a este proveedor.

Con este caso, una vez más se pone de manifiesto el papel fundamental que desempeñan las organizaciones de la sociedad civil para lograr un mundo más justo y sostenible.