Bangladesh: pacto después de la masacre

horcaSe acaba de cumplir un mes del derrumbe del edificio Rana Plaza en Dacca, capital de Bangladesh, en el que murieron 1.127 personas que trabajaban en talleres de ropa. Una tragedia evitable consecuencia de un sistema de producción depredador auspiciado por las transnacionales del sector textil y aceptado por los consumidores en occidente mediante sus decisiones de compra. En mayor o menor medida ambos, empresas y ciudadanos, tenemos una cuota de responsabilidad en lo sucedido.

Han tenido que morir sepultadas bajo los escombros más de mil personas y que las imágenes del horror difundidas por televisiones de todo el mundo mostraran el resultado de la injusticia  para que las empresas que  se lucran por esta situación decidieran tomar cartas en el asunto, después de tanto tiempo mirando hacia otro lado, bajo el argumento de cumplir con la legislación del país y esgrimir el certificado de dudosas auditorías, sin importarles que el incremento de su cuenta de ganancias se originaba a costa de una explotación laboral, propia de la Revolución Industrial, como señala Juan Hernández, profesor de Derecho del Trabajo 

A raíz de esta masacre, los sindicatos internacionales IndustriAll y UNI promovieron un acuerdo global para la mejora de la seguridad laboral  en el sector textil de Bangladesh. Un pacto al que se han adherido 31 marcas que supondrá un antes y un después en la gestión de la cadena de proveedores y que permitirá a los sindicatos fiscalizar las condiciones de trabajo. Entre otros avances, incluye inspecciones de seguridad independientes con informes públicos, la creación de comités de seguridad y salud y obliga a la las empresas a costear los gastos de seguridad en las fábricas Además, los trabajadores tendrán el derecho de interrumpir su actividad laboral si se detectan problemas de seguridad importantes. Esperemos que Bangladesh sea solo el inicio.

 

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Moda sostenible: La ropa se puede hacer de otra manera

modasosteniblejornadaEl  sábado asistimos a la II Jornada de Moda Sostenible que organizó Slow Fashion Spain en el muy apropiado recinto del Museo del Traje de Madrid. Una cita que comenzó a las diez de la mañana y finalizó cerca de las nueve de la noche, y sin embargo resultó amena y enriquecedora tanto por su formato como por la calidad de sus ponentes, cuyas intervenciones, cercanas, aportaron información valiosa a los asistentes y lograron transmitir su ilusión y empeño en demostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera. Para ser más concretos, la ropa se puede hacer de otra manera.

El día comenzó con Álvaro Gallego, fundador de Blue Hemp, quien demostró cómo generar valor desde lo local a partir de un cultivo 100% sostenible como el cáñamo industrial. A continuación se abordó la innovación en moda sostenible de la mano de  Jeanología, empresa especializada en el acabado del denim, y Equilicua, que con su colección de chubasqueros Fantastic Bioplastic ofrece una alternativa a los impermeables plásticos derivados del petróleo. En la tercera sesión, “Ser inocuo”, el catedrático Nicolás Olea informó sobre las afecciones para la salud que provocan las sustancias químicas que se emplean en la producción de ropa. Entre ellos están los colorantes, que la empresa Rubia natural, realiza con materiales naturales de las plantas.

Antonia Bove, de la cooperativa Teixidors, con una dilatada trayectoria en la moda artesanal y ética. Valores que le permiten diferenciarse y exportar el 62% de sus artículos. Bove comentó por experiencia propia que “lo responsable tiene que ser verdadero” por lo que para Teixidors la comunicación ha de ser sincera.

En la última sesión de la mañana Koopera -moda solidaria y ecológica- Jabones Beltrán -jabones naturales y artesanales para la ropa- y Som Energia aludieron al papel fundamental del consumidor en la sostenibilidad.

La tarde comenzó con las críticas de Albert Sales, activista de la campaña Ropa Limpia, a las empresas transnacionales del sector textil como Zara y H&M por las violaciones de los derechos humanos y laborales que comenten en países en vías de desarrollo. Por su parte, los chicos de Ananda Pascual mostraron cómo se puede hacer ropa en estos países integrando a la población y bajo las normas del comercio justo.

También hubo espacio para experiencias de emprendedoras en el sector como Gloria López, que está trabajando por abrir un hueco a marcas de moda españolas en el mercado estadounidense desde Nueva York; y Kavita Parmar, fundadora de las marcas Raasta y Suzi Wong, ahora embarcada en The IOU Project, que gira en torno al trabajo de creación y confección artesana así como la transparencia y trazabilidad de cada producto. Ambas animaron al público a luchar por llevar la práctica sus proyectos profesionales.

Después las representantes del Instituto Europoe di Design dieron a conocer el proyecto en Perú que va a cristalizar en la marca de ropa ética Las Manuelas.  Precisamente comunicar la actualidad de la moda sostenible y reivindicar sus valores es lo que hace Naturóticas, Ética y Estilo, blog pionero en España en esta temática como explicó una de sus autoras, la periodista Elisabeth Anglarill.

Triodos Bank expuso su propuesta de banca ética, antes de que la jornada concluyera por todo lo alto con Sara del Río, responsable de campañas de Greenpeace, en las áreas de tóxicos, contaminación y residuos quien enseñó los pormenores de la exitosa campaña Detox, por el que conocidas multinacionales del sector textil como Zara, Levi’s o Benetton se han comprometido  a eliminar las sustancias peligrosas de la cadena de suministro de sus productos. Y Francisco Polo, fundador de Actuable y Change.org, plataformas para el cambio social, que no dudó en levantar a un público ya algo cansado y pedirles que hicieran un poco de ejercicio antes de iniciar su motivadora charla sentado encima de la mesa.

Muchos y variados actores en definitiva, relacionados con el sector textil y  con el nexo común de la sostenibilidad, que mostraron sus proyectos y sus ganas de sacarlos adelante pese a los obstáculos -como la poca visibilidad y las dificultades para penetrar y llegar al público con sus productos en el complejo sector textil-  bajo la premisa de construir un mundo más justo y sostenible donde primen las personas y el respeto al medio ambiente.